SE CIERRA EL CERCO JUDICIAL SOBRE MURATA: CUSTODIOS REDOBLA LA OFENSIVA TRAS NUEVOS INCUMPLIMIENTOS

El conflicto entre el Sindicato de Custodios y Murata S.A. atraviesa su etapa más crítica. Tras una medida cautelar, un planteo de la empresa desestimado por la Cámara y sucesivas intimaciones para hacer efectiva la reincorporación de un trabajador, la organización sindical endurece su estrategia. Custodios advierte que agotará todas las herramientas legales disponibles y que, de persistir el incumplimiento, sus abogados evaluarán las responsabilidades que pudieran corresponder, incluida una eventual presentación en sede penal.

El cerco judicial sobre Murata S.A. se profundiza. Lo que comenzó como un conflicto vinculado con la representación sindical derivó en una sucesión de actuaciones, intimaciones y denuncias de incumplimiento que colocan a la empresa frente a un escenario judicial cada vez más complejo.

El Sindicato de Custodios decidió redoblar su estrategia y advierte que agotará todas las herramientas administrativas y judiciales hasta conseguir el efectivo cumplimiento de las resoluciones dictadas y el respeto de los derechos de sus representantes y afiliados.

La causa “Barrios Suárez, Lucio Nicolás c/ Murata S.A. s/ Juicio Sumarísimo” (N.º 17.566/2025) se convirtió para la organización en un caso testigo de una política que pretende extender a toda la actividad: empresa que desconozca derechos sindicales encontrará una respuesta administrativa, gremial y judicial sostenida hasta las últimas consecuencias legales.

 

La estrategia jurídica y el seguimiento de las actuaciones vienen siendo desarrollados con la intervención del Estudio Canter y el Estudio Moyano, que trabajan en las distintas presentaciones impulsadas en defensa de los derechos sindicales involucrados.

LA CÁMARA DESESTIMÓ EL PLANTEO DE MURATA

Uno de los capítulos centrales del conflicto se produjo el 27 de marzo de 2026, cuando la Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo intervino frente a una presentación realizada por Murata.

La empresa había interpuesto un recurso de revocatoria “in extremis” para cuestionar una medida cautelar dictada previamente.

La Cámara determinó que esa presentación no constituía la vía procesal válida para cuestionar la cautelar, desestimó la pretensión y dispuso que las actuaciones regresaran a primera instancia.

Pero el conflicto estaba lejos de terminar.

PRIMERA INTIMACIÓN: CINCO DÍAS PARA REINCORPORAR

El 1 de julio de 2026, el Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo N.º 42 volvió a intervenir.

Ante una presentación solicitando el cumplimiento de la medida cautelar, el tribunal intimó a Murata para que dentro del plazo de cinco días procediera a reincorporar al trabajador a su puesto de trabajo, bajo apercibimiento de astreintes.

Para Custodios, a partir de allí ya no existía solamente una controversia gremial: había una decisión judicial cuyo cumplimiento estaba siendo exigido expresamente.

Sin embargo, días después fue necesaria una nueva presentación.

DENUNCIARON EL INCUMPLIMIENTO Y LLEGÓ UNA SEGUNDA INTIMACIÓN

El 16 de julio, la representación del trabajador volvió a recurrir al tribunal mediante una presentación cuyo encabezado fue explícito: “Denuncia incumplimiento de medida cautelar”.

La respuesta judicial llegó al día siguiente.

El 17 de julio de 2026, el Juzgado N.º 42 volvió a intimar a Murata para que hiciera efectiva la reincorporación, esta vez dentro del plazo de tres días, bajo apercibimiento de imponerle una multa de $100.000 por cada día de demora, que comenzaría a correr una vez vencido dicho plazo.

La cronología comienza así a adquirir un peso significativo: una medida cautelar, un intento de cuestionarla mediante una vía desestimada por la Cámara, una primera intimación judicial, una denuncia de incumplimiento y posteriormente una segunda intimación.

CUSTODIOS REDOBLA LA OFENSIVA

Frente a este escenario, el Sindicato de Custodios decidió profundizar su estrategia.

Desde la organización sostienen que las decisiones judiciales no pueden convertirse en simples documentos dentro de un expediente mientras los derechos reconocidos continúan sin materializarse.

Y advierten que la misma firmeza será aplicada frente a los conflictos que mantengan con empresas que, según el sindicato, desconozcan a sus delegados, obstaculicen la representación gremial o incumplan obligaciones vinculadas con las cuotas sindicales de sus afiliados.

La estrategia es clara: agotar las instancias de diálogo, realizar las correspondientes presentaciones administrativas, recurrir a la Justicia cuando sea necesario y mantener cada expediente activo hasta obtener una respuesta efectiva.

Murata se convirtió así en uno de los principales casos donde Custodios busca demostrar hasta dónde está dispuesto a avanzar.

“LAS RESOLUCIONES JUDICIALES NO SON OPTATIVAS”

Desde el sector gremial consideran que, después de las sucesivas actuaciones, el margen para continuar desconociendo una orden judicial se reduce cada vez más.

“Hemos agotado instancias, recurrimos a la Justicia y existen resoluciones concretas. No vamos a permitir que los derechos de nuestros delegados y afiliados dependan de la voluntad de una empresa. Las resoluciones judiciales no son optativas: se cumplen. Y si los incumplimientos persisten, nuestros abogados utilizarán todas las herramientas que permita la ley.”

Custodios anticipó que sus asesores jurídicos, junto con los profesionales del Estudio Canter y el Estudio Moyano, continuarán evaluando el desarrollo del expediente y que, si persistiera el incumplimiento de una orden judicial vigente y exigible, analizarán las responsabilidades legales de quienes pudieran resultar involucrados y la eventual procedencia de una presentación en sede penal por una posible desobediencia a la autoridad.

La organización es consciente de que una eventual responsabilidad penal deberá ser determinada exclusivamente por la Justicia competente. Sin embargo, sostiene que no descartará ninguna vía legal si las órdenes laborales continúan sin cumplirse.

UN MENSAJE QUE EXCEDE A MURATA

Para Custodios, lo que está en discusión excede ampliamente a una sola compañía.

El sindicato viene construyendo una estrategia destinada a fortalecer la representación de sus delegados y afiliados frente a un sector empresarial donde, según denuncia, durante años se naturalizaron prácticas que debilitaron la organización de los trabajadores.

Por eso, el expediente Murata pretende convertirse también en un mensaje para toda la seguridad privada.

La organización asegura que actuará con el mismo criterio independientemente del tamaño de la empresa involucrada.

Primero el reclamo. Después la intimación. Luego la vía administrativa y judicial. Y si los incumplimientos persisten, la profundización de las acciones legales hasta donde corresponda.

EL CONFLICTO ENTRA EN SU ETAPA MÁS CRÍTICA

Murata enfrenta ahora un escenario distinto al del comienzo del conflicto.

Ya existe una sucesión documentada de intervenciones judiciales y Custodios considera que cada nuevo incumplimiento profundizará las acciones de la organización.

La conducción sindical afirma que no retrocederá en su política de defender el reconocimiento de sus representantes, los derechos de sus afiliados y el cumplimiento de las obligaciones sindicales.

El mensaje final que busca instalar Custodios dentro de la actividad es contundente:

“Los delegados se respetan, los derechos sindicales se cumplen y las resoluciones de la Justicia no se negocian.”

El expediente continúa. Pero para el Sindicato de Custodios, el cerco sobre Murata se hace cada vez más estrecho y las instancias se agotan.

Si las intimaciones no alcanzan para lograr el efectivo cumplimiento, la organización advierte que está dispuesta a avanzar hacia el próximo escalón legal.

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