
» Futbol ,violencia, inseguridad, caos y corrupción: la verdad tras la seguridad privada en los estadios»
Los gravísimos incidentes ocurridos en la cancha de Independiente, donde hinchas de Universidad de Chile sufrieron agresiones brutales, volvieron a desnudar el fracaso de los operativos de seguridad privada en los estadios de fútbol. Lo que pasó no es un hecho aislado: es la consecuencia directa de un sistema sostenido en empresas cuestionadas, contratos oscuros y trabajadores expuestos en condiciones indignas.
Empresas bajo la lupa
Los operativos en el fútbol argentino recaen en firmas como PCP, TECH, MCM, ROAD y Urbana Prevención, entre otras. Todas ellas están involucradas en denuncias por precarización laboral, preventivos de crisis e irregularidades en licitaciones. La habilitación formal que exhiben poco tiene que ver con la transparencia o con el cumplimiento real de los protocolos de seguridad.
La gran pregunta: ¿Dónde estaban los 150 empleados?
En Avellaneda se anunció un operativo de más de 150 agentes privados. Sin embargo, la violencia estalló y los incidentes no pudieron ser contenidos. La respuesta es clara: muchos de esos agentes son eventuales, contratados por día, sin estabilidad, sin capacitación específica y cobrando en negro o por jornada. Esa práctica ilegal desvirtúa cualquier plan de seguridad y expone tanto a trabajadores como a hinchas y jugadores.
Precarización estructural
Los vigiladores que trabajan en estadios denuncian que cobran mucho menos que el salario mensual correspondiente, que se les niega antigüedad, aportes, aguinaldo y cobertura de ART.
Muchos de estos trabajadores son contratados por jornada laboral, con turnos que muchas veces superan las 12 horas y aun así no llegan a cobrar más de 40 mil pesos por día. Un esquema de explotación que los deja en condiciones de absoluta indefensión. Estos puestos de trabajo deberían estar mensualizados, con estabilidad, aportes y todos los derechos que establece la ley.
Aquí surge un interrogante central: ¿estos trabajadores eventuales están realmente cubiertos por las ART en caso de lesiones dentro de un estadio? La falta de registros y contratos transparentes hace dudar seriamente de esa cobertura, dejando a miles de vigiladores desprotegidos frente a la violencia.
Seguridad que nunca se cumple
La realidad es que los protocolos nunca se cumplen: los hinchas siguen ingresando con bengalas, palos, cohetes y hasta armas blancas, como ocurrió días atrás con la hinchada de Aldosivi en Mar del Plata. Estos hechos dejan en evidencia la fragilidad del sistema de seguridad en espectáculos deportivos y la total indefensión de quienes deben garantizarla.
Una bomba de tiempo
Cada operativo que se lleva adelante bajo estas condiciones es una bomba de tiempo. Los trabajadores de la seguridad privada son los primeros en quedar expuestos, sin herramientas, sin capacitación y en la precarización absoluta.
Nuestra organización seguirá denunciando y visibilizando esta situación: porque el silencio y la complicidad solo conducen a nuevas tragedias